Nombres Para Una Historia

En esta última nota de una serie de doce procurando memorar cincuenta años de vida del aeroclub Formosa, acometemos la difícil tarea de hacer algunos nombres importantes en esta historia, con el riesgo cierto de caer en omisiones tremendamente injustas.

Por eso queremos dejar claramente sentado que no se trata de los nombres del aeroclub, sino de algunos importantes que vienen a nuestra memoria.

Porque en todos los años, en todos los tiempos, en los cincuenta años de vida, hubieron nombre y mas que nombres, hombres importantes aún desde lo más humilde de su cometido.

Sin ellos, sin estos anónimos de la lucha cotidiana en un gran ideal y una importante misión, sencillamente el aeroclub no hubiera sobrevivido, y seguramente hoy no festejaría sus bodas de oro.

Sentada la premisa de los párrafos anteriores que se ajustan a una estricta realidad y que no pretende ponerse a cubierto de nada ni de nadie, haremos algunos nombres en la vida del Aeroclub Formosa.

FLAVIO RENE ARIAS: Este abogado salteño afincado en Formosa desde su juventud, emprendedor múltiple, hacedor de instituciones y obras al servicio de la comunidad fue uno de los adalides por la formación del aeroclub Formosa. Cuando esta empresa se concretó fue el primer presidente y aunque nunca se hizo piloto siguió la vida de la entidad con entrañable cariño.

Cuando en 1981 la vieja casa ya no estaba y se emprendía la reconstrucción, donde hoy está el Estadio de Fútbol, en forma simbólica la gente del aeroclub arrió por última vez la bandera argentina para iniciar su nuevo destino. Allí estuvo con sus enhiestos casi 80 años Flavio René Arias para enseñar el camino de todos los sacrificios. El nuevo hangar del club lleva su nombre. Justo homenaje.

RAUL JOSE NASTI: En el año 1945 formó la lista de los cuatro primeros pilotos recibidos en el club. Estuvo siempre en las comisiones directivas y en su condición de empresario de nivel puso su ayuda y su experiencia.

Sus oficinas fueron por años la “sede social” donde se reunía la comisión directiva y se discutían los destinos del club. Fue propietario de dos aeronaves. Primero tuvo un Piper PA-12 y luego un Cessna 172 y siempre lo facilitó al club cuando hacía falta. Hoy está en el listado de los recuerdos más queridos.

EGILDO TASSONE: Escribano, político apasionado, piloto capaz e inteligente. Estuvo en varias comisiones directivas y como Nasti fue varias veces presidente del aeroclub.

 

Tuvo clara visión de la importancia social de la aviación en el interior de la provincia, y lideró la campaña por la adquisición de un avión sanitario. Bajo su conducción eficaz y tesonera se buscó reunir los fondos necesarios y el aeroclub tuvo tres aviones sanitarios, que tripulados por pilotos expertos y decididos, salvaron muchas vidas trans-portando enfermos, médicos y medicinas y aterrizando en cualquier parte donde hubiera un espacio más o menos apto. Egildo Tassone se marchó temprano pero está en el recuerdo como un gran hombre de aeroclub.

ANTONIO TABOADA: Recibió su licencia de Piloto Privado en 1948 y voló más de 30 años para la institución, con humildad, prudencia y eficacia.

En los pagos de sus viejos, San Hilario, construyó una pequeña pista que usaban para aterrizar todos los pilotos “de pasada” y sacar patente de especialista en pistas cortas.

Chingolo, como se lo llamó cariño-samente, era el tesorero casi obligado del aeroclub aunque también llegó a la presidencia. Cuando la convocatoria para la reconstrucción de 1981 fue con Del Rosso uno de los veteranos que respondió a la cita. Ya no vuela ni está en las comisiones directivas pero es un símbolo querido de lo que significa el afecto por una obra.

GUILLERMO BRAKENRIDGE: Más conocido como “el vaquero de San Rafael” por su estancia situada cerca de Espinillo. Aprendió a volar en su propio avión y desde entonces, siempre, hasta hoy, anda por el aire. Un “personaje” singular, siempre que el club necesitó unos pesos tendió su mano y jamás aceptó la firma de un documento o cosa por el estilo. La palabra y el club fueron y son sagradas para el él. Tal vez se acerque por la nueva casa en estos días el bravo “vaquero de San Rafael”.

Y todos los demás: Hay para hacer muchos, muchos más nombres. Rodolfo Riva, un instructor que marcó una escuela; Uberto Ciocalle, instructor de paracaidismo y sensacional ser humano que se fue en plena juventud; “cortito” Ramírez, un piloto que conocía la provincia “yuyo por yuyo”; todos los que formaron el las comisiones directivas y los que no formaron y trabajaron en silencio y también hasta quien les entregó estas notas de recuerdo con tremenda emoción y que presidió ocho períodos al club, los que fueron, los nuevos que llegaron, los que ya no están pero guían los destinos con su ejemplo, todos ellos son nombres y hombres del aeroclub Formosa. Los que hicieron se llegara a estas Bodas de Oro, siempre pensando en mañana.

 

HODR - 08/1990