Recordando Aviones (II)

Seguimos memorando aviones que fueron o son patrimonio del aeroclub Formosa que sus pilotos volaron con todo el currículum de virtudes y dificultades, de los misterios y del “no hay misterios”.

MILES MAGÍSTER: Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial Inglaterra necesitaba entrenar pilotos de combate y construyó un avión a la disparada que usó de entrenamiento avanzado: era el Miles Magíster. Quien sobrevivía al Miles, pasaba a los auténticos aviones de combate. Terminada la contienda, Inglaterra se encontró con una gran cantidad de Miles que no le servían para nada y los puso en el mercado, nosotros, cuando no, mordimos el anzuelo. Se compraron Miles Magíster, la Fuerza Aérea no los quiso y entonces graciosamente los repartieron entre los aeroclubes argentinos que ante el refrán de que “a caballo regalado no se le miran los dientes”, los recibieron con gratitud y entusiasmo.

El Miles Magíster era un monoplano de ala baja, carlingas en tándem, y un “monstruoso” motor lineal Gipsy de 250 o 300 HP (el mismo usado por el bimotor Dove de De Havilland), invertido; tenía flaps, que salían cuando tenían que estar adentro y se trababan cuando tenían que salir. Una amable “aberración” de vuelo, llena de aletas compensadoras, sobre todo para compensar el tremendo torque de su desproporcionado motor. Y otra exquisitez: a la izquierda entraba en tirabuzón chato del cual no salía más.

Al Miles había que volarlo, no perdonaba como un J-3 o un PA-11, y había que reconocer que en el aire se comportaba con muy buena respuesta a los comandos, pero dolorosamente, mató muchos pilotos civiles. También en Formosa pagamos tributo a este raro ejemplar: una tarde de diciembre se estrelló y se mató el piloto Emeterio Acosta con el mecánico Bernabé Juárez.

PIPER J-5: Hubo un J-5, propiedad del piloto Dn. Miguel Kelly (quien tuvo luego un Luscombe).

El J-5 era un triplaza con motor continental de 85 hp que para el clima de Formosa don Miguel usaba pruedente y criteriosamente como un biplaza grande, pero capaz de transportar dado el caso a su piloto y dos pasajeros.

 

ERCOUPE: Fue el primer avión metálico del aeroclub Formosa, monoplano ala baja, biplaza con asientos lado a lado y comandos a volante sincronizados, lo que facilitaba el aprendizaje, pero se convertían en un rompedero de cabeza con viento más o menos fuerte de costado.,

De procedencia francesa, linda estampa y vuelo tranquilo, una tarde el motor le jugó una mala pasada, hubo de aterrizar de emergencia, el pintón Ercoupé quedó desparramado y fue el fin de su paso por la institución.

LUSCOMBE: Fue siempre de propiedad privada. Primero perteneció a Dn. Miguel Kelly que lo cambió por su J-5 y luego fue propiedad de Dn. Guillermo Brakenridge quien lo voló largos años e hizo con este avión todo lo que se podía hacer y lo que no se podía.

Un excelente avión metálico, monoplano de ala alta, biplaza lado a lado con comandos a bastón y una planta motriz de 85 hp con una velocidad crucero cercana a los 235 Km/h.

Aunque no era su misión, el Luscombe se prestaba a la ejercitación acrobática porque resistía cualquier carga que se le requiriera en maniobras correctas o deficientes.

EL BOYERO: Un avión argentino con licencia inglesa, tal vez, sin ánimo de ofensas, una mala versión del Taylor inglés.

El Boyero lo construyó la firma Petronili que no era precisamente aeronáutica y el estado lo repartió también graciosamente entre los aeroclubes que como siempre “agarraban lo que viniera”.

Sin embargo el Boyero fue un lindo y eficaz avión para entrenar pilotos civiles.

Monoplano de ala alta, biplaza lado a lado, comandos a volante que luego fueron reformados y se transformaron en bastones, y su planta motriz un Continental de 65 hp, aunque hubieron versiones del Boyero que tuvieron motor 75 hp.

En la próxima nota cerraremos este desfile de aviones que volaron y vuelan los pilotos del aeroclub.

HODR - 08/1990