La Década del 60

Si el decenio de los años cincuenta fue tal vez el más fructífero del aeroclub Formosa, el de los años 60 no le fue a la zaga, aunque para ese período la institución debió afrontar nuevas y desconocidas dificultades, se siguió volando en forma intensa, disputándose por entonces el liderazgo en horas mensuales de vuelo entre el Aeroclub Argentino, el Aeroclub Chaco y el Aeroclub Formosa.

Hasta entonces gran parte del material de vuelo pertenecía al estado, que al mismo tiempo proveía los servicios de instructor, mecánico, reparaciones mayores y recorrida de planeadores y motores.

La nueva política estatal en materia de aeroclubes cedió a éstos en forma definitiva el material de vuelo, pero las instituciones de la aviación aerodeportiva del país, debieron hacerse cargo del pago de instructor, mecánico, reparaciones y recorridas reglamentarias. El estado entregaba también una subvención por horas voladas, por piloto formado, por salto de paracaidistas, etc. Pero la suma no satisfacía las necesidades y los costos de la actividad y además llegaban siempre con mora.

Muchos aeroclubes argentinos lamentablemente fueron decayendo, se voló mucho menos porque la hora se hacía necesariamente cara y algunos cerraron definitivamente sus hangares. Una real pena para nuestra aviación civil. Sin embargo, el aeroclub Formosa, entre unos pocos, no solamente sobrevivía, sino que continuaba su intensa actividad como en los mejores tiempos. Había una explicación. La falta de caminos adecuados en el territorio de la provincia hacía que el avión fuera un medio de transporte requerido con frecuencia.

 

Además cuando llovía y la pista del aeroclub se ponía inoperable para el DC-3 de ALA o el Avro de Aerolíneas, aún no estaba la pista pavimentada de el aeropuerto “El Pucú”, los aviones del aeroclub hacían el puente aéreo. Se llevaba hasta Resistencia a los pasajeros con destino Buenos Aires y se traía a los que tenían destino Formosa. Resumen: más vuelos y más ingresos.

En esta época el Aeroclub tenía una flota de aviones así compuesta: Dos aviones Cessna 180 de cuatro plazas, un avión Cessna 170 de cuatro plazas, dos aviones Piper PA-12 de tres plazas y dos aviones Piper PA-11 de dos plazas. Vale decir que excluido el piloto había disponibles quince plazas para pasajeros, una cantidad nada despreciable para un aeroclub.

Esta década del sesenta, año 1965 para mejor precisar, sorprende al Aeroclub Formosa en un festejo muy significativo: la celebración de sus 25 años de vida, es decir, la bodas de plata.

Los tiempos para los aeroclubes argentinos apuntaban ya difíciles, pero el Aeroclub Formosa proseguía su labor de crecimiento, y lo que es más como nunca en una profunda vocación de servicio, trabajando para el bien de la comunidad, acortando las distancias y salvando vidas con los vuelos sanitarios.

Las bodas de plata marcaron un acontecimiento brillante que se cumplió con un festival los días 15, 16 y 17 de agosto.

Bien valía el acontecimiento, pues a los 25 años de la fundación habían siete aeronaves en vuelo, se habían formado 102 pilotos y 21 paracaidistas. Después vendrían días difíciles de superar.

HODR - 08/1990