Brigada de Paracaidismo

El paracaidismo era una actividad prácticamente desconocida en nuestro medio aeronáutico pues la preocupación mayor estaba en ir dotando al club de las mejores instalaciones posibles y así la sala de pilotos, el pañol de repuestos y otras obras, se sumó el taller mecánico, una necesidad imperiosa para la creciente actividad.

Para el año 1952, durante un festival aéreo los formoseños vieron participar a la Brigada del Aeroclub Chaco, que despertó no solamente admiración con su destreza, sino también entusiasmo.

No se hizo esperar mucho la concreción del anhelo. Se hicieron las gestiones ante las autoridades correspondientes que aprobaron la iniciativa y quedó constituída la Brigada de Paracaidismo del aeroclub Formosa. Llegó el material necesario: paracaídas de espalda para saltos automáticos, de pecho para saltos comandados y emergencia, cascos protectores, tobilleras y se construyó la mesa de plegado.

Luego fue designado el instructor de paracaidismo de la flamante brigada, una misión que recayó en la persona del Suboficial Mayor Paracaidista Uberto Pablo Cioccalle, quien también se hizo piloto civil y fue en su paso por el Aeroclub toda una institución por su gran calidad humana, su garra para enseñar una actividad por entonces conflictiva como el paracaidismo y su apoyo a todo el hacer del aeroclub con un trajinar incansable que contagiaba y enseñaba con su ejemplo. Cosas del destino, después de haber realizado mas de dos mil saltos, ya retirado, Uberto Pablo Cioccalle murió en plena juventud, en un accidente totalmente ajeno a la actividad aeronáutica. Sus restos descansan en Río Ceballos (Córdoba) donde el Aeroclub Formosa ha colocado una plaqueta recordatoria. El primer paracaidista de la Brigada Formoseña que saltó sobre el campo de nuestro aeroclub fue Libio Abelardo “Boby” Dobler, oficial de Gendarmería Nacional,

 

amigo extraordinario y gran camarada del aire que también cosas del destino, partió joven al recuerdo en un accidente ajeno a la aviación y al paracaidismo.

La primera mujer que se arrojó con paracaídas de la Brigada Formoseña fue Elida Pino, marcando un camino que siguieron muchas mujeres, desmintiendo aquello del “sexo débil”.

Algunos paracaidistas de los primeros tiempos de la Brigada: Rubén Gómez Cubilla, Rubén D. Rodas, Angélica Garay, Elida Pino, Mercedes Pozzi, Libio Abel Dobler, Simón Alegre, Adolfo Vera, Eduardo A. Calle, Hugo Mordochi, Ruby A. Kees, Lelio Boschi, “Pelusa” Bonnet.

La Brigada Formoseña ganó un campeonato nacional de saltos de precisión y fue segundo en otro, y sus paracaídas fueron figuras familiares en todos los festivales de la zona y también de Asunción del Paraguay.

Toda la gama de destrezas se realizaban a partir del simple salto automático, comandados, doble comandos, saltos nocturnos y hasta sobre las aguas del río Paraguay donde una vez saltó “Pelusa” Bonnet que sabía saltar en paracaídas, pero no sabía nadar. En fin...

Fue una etapa inolvidable con una amable rivalidad entre pilotos y paracaidistas a saber: los pilotos decían que solamente un loco se podía tirar de un avión volando normalmente; y los paracaidistas se mofaban de que con un avión surcando el aire sin problemas cualquiera sacaba patente de guapo...

Pero lo cierto es que desde un PA-11, un PA-12 o un Cessna 170, los pilotos se elevaban por los cielos para lanzar al paracaidista, querido camarada del aire. Y ya ambos en tierra con un fuerte apretón de manos se celebraba que todo había andado como correspondía, al pelo. Y así se fue construyendo una férrea y hermosa tradición.

HODR - 08/1990