La Década del 50

La década de los años cincuenta marca el afianzamiento definitivo del aeroclub Formosa, y se suceden en este lapso episodios que quedan para siempre en la historia del club.

El ciclo se inicia bajo malos auspicios, ya que por razones políticas mal interpretadas que no vienen al caso recordar, el club es intervenido, pero tiene la gran suerte de que el interventor, el Comisario Pastor, deja al club seguir siendo club y a sus dirigentes y pilotos seguir manejando de hecho la institución.

Superado el trance llega a la presidencia el Escribano y Piloto Privado Dn. Egildo Tassone, a quien acompañan hombres de experiencia como Don Raúl J. Nasti y un entusiasta grupo de jóvenes pilotos como Del Rosso, Jordán, Ramírez, Sian, Florentín y muchos otros.

Con la Presidencia de Tassone se organizan kermesses a beneficio del aeroclub, un “casino” en realidad, que promueve muchas críticas diciendo que el aeroclub se había vuelto un “club de timberos”. Pero la iniciativa da resultados y el sueño de Egildo Tassone se cumple; el aeroclub Formosa adquiere un flamante avión Cessna 170 de cuatro plazas y equipado para sanitario, y dos aviones Piper PA-12, adecuados también para misiones sanitarias, que decir que de un avión sanitario que se pensaba adquirir, el club se encontró con tres unidades, que al servicio de la comunidad con una gran vocación de servicio y pilotos privados excelentemente entrenados, se salvaron muchas vidas aterrizando en todos los rincones de la provincia en pistas precarias, caminos, potreros, lo que fuera para llevar medicamentos, médicos y evacuar heridos o enfermos.

El club llegó a tener nueve aeronaves en servicio: 3 PA-12, 2 PA-11, 1 J-3, 1 Boyero, 1 Cessna 170 y un Miles Magíster.

A Tassone lo sucedió en la presidencia Hugo del Rosso que fue titular durante nueve períodos y actualmente es de nuevo presidente del club.

 

En la dorada década del 50 se funda la Brigada de Paracaidismo, a la cual le dedicaremos en esta serie de notas un capítulo completo.

Se realizan mejoras en el hangar, se construye la sala de pilotos y se integran instalaciones deportivas.

En 1952 se recibe la primera mujer piloto privado formoseña, Mónica Silvestri, que llegó a piloto comercial y voló muchos años aviones cargueros por los cielos de América.

En 1954 una escuadrilla del aeroclub Formosa, un PA-12 Y dos PA-11 participan en la Reunión Aérea Internacional de la Aviación Civil que se realiza en el Brasil con motivo del cuarto centenario de la fundación de San Pablo. La escuadrilla formoseña, pese a las adversas condiciones meteorológicas cumple brillantemente su cometido, llega a San Pablo y regresa a Formosa sin novedad.

En el mismo año 1954 el club logra uno de sus mayores galardones: es premiado con la distinción nacional a la Seguridad del Vuelo, por haber volado todo un año sin un solo percance. El premio fue un avión Piper PA-12 matrícula LV-YGW.

Los años se suceden y se van formando nuevos pilotos, y así epiloga la década del cincuenta con 51 pilotos privados entregados a las alas civiles del país, con lo cual el récord de la institución desde 1945 a 1959 da un total de 79 pilotos formados, es decir un promedio de casi seis pilotos por año, una cifra por demás elocuente.

En la próxima nota memoraremos la Brigada de Paracaidismo, luego vendrán años de nuevos logros, de nuevos contratiempos, pero siempre el mismo ideal de servir a la comunidad y hacer aviación deportiva en la frontera Norte de la patria.

HODR - 08/1990